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Tras la COP26, todos debemos luchar contra el cambio climático.
Con la celebración de la Conferencia de las Partes, COP26, en Glasgow, Escocia, se evidenció que los esfuerzos no han sido lo suficiente efectivos para frenar el calentamiento global y el inminente camino a un mundo climatológicamente devastado. AZLOGICA® quiere hacer un aporte valioso en esta lucha por un futuro ambientalmente mejor

En su misión de aportar al cuidado ambiental y utilizar su experiencia en las nuevas tecnologías del internet de las cosas en pro de lograr un impacto positivo en la lucha contra el cambio climático, la multinacional AZLOGICA®, ha querido hacer un acercamiento a las conclusiones de la pasada COP26 celebrada en Glasgow, como una forma de visualizar el potencial de la empresa y su capacidad de aporte, desde las múltiples posibilidades de su herramienta ECODRIVE®, diseñada para trabajar en mediciones de la actividad energética y en las emisiones generadas en los procesos empresariales y las acciones cotidianas de las personas.

Con más ímpetu que soluciones sólidas y reales, la pasada edición de la “Conferencia de las Partes», COP26, y que se llevó a cabo en Glasgow, Escocia, quedó en claro y como anticipo a lo ocurrido en el mismo, que los propósitos de su gran antecesor, la COP21 celebrada en 2015, con la adopción del Acuerdo de París que estableció un marco global de lucha contra el cambio climático a partir de 2020. Sin embargo, entrados en el COP26, es evidente que los esfuerzos establecidos en 2015, en pro de una economía baja en emisiones y resiliente al cambio climático, no han tenido el eco ni el éxito esperado.

Así que al arribo de la COP26, las acciones puntuales que se habían planteado seis años atrás, como la mitigación o reducción de emisiones de CO2, la transparencia y balance global, así como la adaptación de los gobiernos para afrontar las consecuencias del cambio climático, eran aún tareas inconclusas. La meta global, que era y es mantener la temperatura por debajo de los 2° pero apuntando a que no sobrepase los 1,5 °C, ha resultado casi utópica.

Así, era evidente que sin cumplirse los compromisos adquiridos en 2015, esta Cumbre no podría ser una solución de tajo a los problemas climático-ambientales del planeta. Pero por lo menos, debía establecer lineamientos que permitan acentuar a futuro compromisos que concreten acuerdos, que sean revisados periódicamente y vayan fortaleciendo los previos.

El riesgo de un futuro climático totalmente alterado

Cierto es que lo establecido en París nunca estuvo o ha estado cerca de lograr las limitaciones al calentamiento global. De hecho, la mayoría de los análisis actuales indican de manera catastrófica que el planeta va muy rápido hacia un calentamiento cercano de los 2,4° C. Evidentemente, lo que resta hasta la década del 2030 será determinante para el futuro del planeta y esto sólo se logrará con un compromiso siempre más extendido por parte de los países.

Sin acuerdos más estrictos los efectos serán cada vez más devastadores. El nivel del mar se aumentará por el deshielo de la Antártida y Groenlandia, y muchas de las zonas insulares y territorios a nivel del mar en el Caribe y el Pacífico se verán amenazadas. En general, los ciclos climáticos estarán totalmente alterados, conllevando una suma de tormentas, oleadas de calor y sequías, pero igualmente inundaciones.

Durante las dos semanas del COP26, los visos de haber logrado algo importante estuvieron más de la mano de los jóvenes manifestantes que se apostaron en las calles de la capital escocesa protestando por la falta de decisiones claras de la Cumbre, por creerla vacía y sin fondo. El acuerdo logrado, sin embargo, dejó en claro para las naciones participantes que en la inmediatez se debe ir más allá de lo hecho hasta ahora, o el planeta entrará en un irreversible y catastrófico aumento de temperatura.
Pero en general y como conclusión, el documento generado tras la COP26 y firmado por sus participantes, dejó tres líneas de compromisos globales y generales en esta acción climática.

En primer lugar, “la adaptación”, entendido como la identificación de las necesidades colectivas y las soluciones a la crisis climática que ya viene afectando a muchos países. En segundo lugar, “las finanzas”, es decir, la necesidad de aumentar un apoyo económico a los países en desarrollo a fin de trabajar en pro de lograr un equilibrio en los esfuerzos globales contra el cambio climático. Las partes acordaron duplicar la financiación en pro de “la adaptación” y que los países desarrollados aporten 100.000 millones de dólares anuales a los países en desarrollo. Finalmente, están los compromisos en torno a “la mitigación”, si bien ha sido imposible cumplir el compromiso de bajar los niveles de los aumentos de temperatura al límite de los 1,5 grados y se estableció el nuevo compromiso para que las partes fortalezcan sus reducciones de emisiones, según se planteó en el Acuerdo de París.

Algunos acuerdos adicionales logrados durante la COP26 parecen ser alentadores. El primero con la firma de más de 100 países que se comprometieron a reducir en un 30 por ciento las emisiones de metano para finales de esta década. Este gas de efecto invernadero y que proveniente de la extracción de combustibles fósiles y la vasta industria ganadera, es más contaminante que el CO2 y, por ende, uno de los altos responsables del calentamiento global. Uno de los principales anuncios en este orden vino del presidente norteamericano Joe Biden, quien manifestó que desde la Agencia de Protección Ambiental se adelantaría un proyecto de reducción y limitación de las emisiones del metano que producen las cerca de un millón de plataformas de petróleo y gas localizadas en los Estados Unidos.

Otro anuncio esperanzador fue el de poner fin a la deforestación en 2030, que se da justo y casualmente, cuando el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) ha publicado su más reciente estudio de seguimiento satelital, con cifras aterradoras. La deforestación en la Amazonía ha alcanzado en este 2021 las 860.000 hectáreas, con Brasil como su peor infractor aportando cerca del 79 por ciento de esa área. Esta es la mayor cifra de deforestación en ese país en los últimos 15 años.

Carbón sí, carbón no

El acuerdo al cese de la deforestación, firmado igualmente por más de 100 naciones participantes en el COP26, se suma a otras acciones como la de solicitar a las naciones que en periodos anuales anuncien objetivos más estrictos en torno a las emisiones de carbono aunque, con absoluta decepción, los delegados de éstas no ofrecieron ningún compromiso más allá del establecido.

Aunque muchas de las problemáticas que influyen en el cambio climático fueron tocadas tangencialmente, la COP26, dejó muchas propuestas planteadas, como la de hacer la agricultura más sostenible y menos contaminante, no sólo por las naciones y sus representantes, sino igualmente por gobiernos regionales, grandes empresas y bancos bajo el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Uno de los puntos álgidos de esta COP26 estuvo en el tema asociado con la lucha contra el carbón. Esta Cumbre fue la primera en proponer explícitamente la reducción del uso y explotación del carbón, siendo este el combustible fósil que más gases de efecto invernadero genera. Así, entre 190 gobiernos nacionales, regionales y empresas, firmaron un compromiso de adhesión a esta declaración, con el propósito de terminar con la construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón, propendiendo por el empleo de otras fuentes de energía limpia.

Al respecto, James Thornton, fundador y CEO de la organización ClientEarth, manifestó que “el carbón ya debería estar relegado a la historia, y este acuerdo debería haber ido mucho más allá, con compromisos explícitos de alejarse igualmente del petróleo y el gas. En cambio, nos hemos quedado con una pobre referencia a la eliminación de los ‘subsidios ineficientes para los combustibles fósiles'».

Pero en medio de lo esperanzador, el desaliento y la polémica no faltaron. Porque si bien Estados Unidos y China, que son los países con las mayores emisiones de dióxido de carbono, acordaron aunar esfuerzos para asumir la crisis climática, ninguno de los dos, conjuntamente con India, querían suscribir el acuerdo de la eliminación del carbón. El artículo 36 del acuerdo final: «acelerar los esfuerzos hacia la eliminación del carbón sin sistemas de captura de carbono y de los subsidios ineficientes a combustibles fósiles», fue motivo de una aceptación a regañadientes de las partes cuando, a última hora, India pidió que el término “eliminación” fuera reemplazado por “reducción progresiva”.

Para el presidente de la COP26 en el Reino Unido, Alok Sharma, es creíble que la idea de los 1,5 grados se haya mantenido, pero agregó que “su pulso es débil y sólo sobrevivirá si cumplimos nuestras promesas y traducimos los compromisos en acciones rápidas”. Pero cierto es que el futuro se antoja sombrío: con el paso de los años las cifras del calentamiento no han logrado lo esperado en los distintos acuerdos. La idea concreta es que en 2030 las emisiones de dióxido de carbono hayan tenido una reducción del 45% con relación a los valores estimados en 2010 y así mantener el estimado de 1,5 ° C, del que se viene hablando desde el Acuerdo de París. El Pacto Climático establecido en la COP26 han hecho un llamado a los países para que esos objetivos al 2030 tengan estructura y definiciones a finales de este 2022.

ECODRIVE®, aporte sustancial al reto climatológico

Con los resultados de la COP26 puestos sobre la mesa, es necesario decir que la responsabilidad frente a los retos establecidos por el cambio climático también está en la industria, las empresas y los individuos. Las acciones gubernamentales son permeables al poder, a los cambios institucionales, a las influencias políticas, por lo que el futuro depende no sólo de los logros a partir de los compromisos a nivel macro. Hay una necesidad palpable desde ese campo ambiental de que cada individuo asuma una responsabilidad frente al mundo que nos espera.

Desde hace más de una década, la multinacional AZLOGICA®, líder en la región latinoamericana en la aplicación de soluciones desde el Internet de las Cosas, ha tenido clara su misión de trabajar en pro de un desarrollo sostenible y plantear desde su experiencia tecnológica, estrategias que brinden una ayuda en la lucha contra el cambio climático. Desde una primera instancia, la empresa apuntó con certeza a los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por la ONU en 2015, para así hacer un aporte sustancial en el objetivo de construir un mundo futuro mejor.

Ciudades y comunidades sostenibles, Acción climática, Energía limpia y asequible y Consumo y producción responsables, son los cuatro Objetivos en los que AZLOGICA® ha apuntalado su labor y para lo cual desarrollo su herramienta ECODRIVE®, una solución tecnológica asequible a cualquier comunidad, bien en países en vía de desarrollo o países desarrollados, que de paso permite un proceso de concientización de la personas para que tomen acciones concretas que contribuyan a la disminución del impacto ambiental.

En términos generales, ECODRIVE® es un conjunto de soluciones que permite monitorear en línea el consumo energético, los hábitos de uso, emisiones, desperdicios, y variables de control. Esto permite tomar decisiones rápidas para lograr una eficiencia en los consumos de energía, disminuir la huella de carbono de manera continua y sostenible, y prevenir riesgos naturales.

Con el fin de aportar a la disminución de las emisiones de efecto invernadero en los procesos productivos de las empresas y en la vida cotidiana de las personas, ECODRIVE®, está en capacidad de medir, verificar y reportar la efectividad de las acciones de empresas privadas, entidades públicas y gobiernos en pro de una eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental.

Igualmente, para que las empresas puedan calcular su huella de carbono, ECODRIVE®, cuantifica, visualiza y predice datos. Igualmente, está en capacidad de monitorear en tiempo real las líneas de consumo energético, emisiones de GEI, huella de carbono, desperdicios y variables de control, con una respuesta ágil que contribuye a que los procesos entren en un marco de sostenibilidad.

La COP26 ha dejado claro que el mundo necesita acciones rápidas que ayuden a frenar los estragos que viene causando el cambio climático. Así lo entiende AZLOGICA® y por eso ofrece, con sus alianzas estratégicas y con ECODRIVE®, ese pequeño gran aporte como herramienta fuertemente útil en el camino para combatir el cambio climático.

 

 

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